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Club Atlético San Lorenzo de Almagro

San Lorenzo fue fundado el 1º de abril de 1908 y su historia es bastante conocida. Como ha quedado dicho, aquí haremos hincapié en su llegada a Flores, mejor dicho, al Bajo Flores, donde Construyó el estadio Nuevo Gasómetro, propiamente denominado Pedro Bidegain.

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HISTORIA DEL CLUB

El Club Atlético San Lorenzo de Almagro…

San Lorenzo fue fundado el 1º de abril de 1908 y su historia es bastante conocida. Como ha quedado dicho, aquí haremos hincapié en su llegada a Flores, mejor dicho, al Bajo Flores, donde Construyó el estadio Nuevo Gasómetro, propiamente denominado Pedro Bidegain.

El Gasómetro original, que se ubicaba en Av. La Plata al 1700, fue inaugurado el 7 de mayo de 1916, oportunidad en que San Lorenzo jugó con Estudiantes de La Plata por una fecha del campeonato de primera división. El encuentro fue presenciado por Alrededor de 200 personas que dejaron en boletería cincuenta pesos y resultó favorable a los locales por dos tantos a uno. 

Si el descenso de categoría en 1981 fue un golpe tremendo para la gran familia azulgrana, la verdadera noche negra se vino al año siguiente, el mismo en que ganó el Campeonato de Primera B que Le permitió volver a la máxima categoría. El CASLA no jugaba en Su estadio desde el 2 de diciembre de 1979, cuando empató sin tantos con Boca Juniors en la última fecha del Campeonato Nacional de ese año. A partir de entonces fue clausurado por “carecer de la Seguridad necesaria” para recibir la gran cantidad de simpatizantes que se daba cita en sus tribunas. Fue el comienzo de la debacle.

Una serie de desaciertos en la conducción del club y las presiones del brigadier Osvaldo Cacicatura, intendente municipal de la Dictadura militar, no solo impidieron encarar las remodelaciones que hubieran podido rehabilitarlo, sino que dejaron a la institución al borde de la quiebra. Entonces llegó la ordenanza que obligo a vender esos terrenos ya que “debían abrirse calles que interrumpían” en esa zona de la que ciudad densamente la poblada. Así, las viejas tribunas fueron insensiblemente desarmadas para su entrega en pedazos: tablones, por un lado, estructuras de hierro por otro.

Pero una nueva ordenanza revocó la anterior, las calles nunca fueron abiertas y se consumó un negocio espurio con esas tierras. En tal sentido, veamos lo que escribió Fernando Vuoto en PSL Perfilsanlorencista: 

“En 1980 la Municipalidad indicó que, de cambiar 27 tablones averiados, el estadio podía habilitarse. Sin embargo, cuando el vicepresidente del club, Vicente Bonina, se hizo presente en el despacho de Cacciatore, el militar venido a intendente lo recibió con su arma sobre el escritorio y le aconsejo cuidar a sus hijos, que por ese entonces eran estudiantes universitarios. A falta de amenazas para abandonar el lugar también cayeron sobre el predio las ordenanzas municipales, más exactamente los números 36 019 y 38 696 que pretendían la Apertura de las calles Muñiz y Salcedo, partiendo al Gasómetro por la Mitad. Las mismas aclaraban en uno de sus artículos que en el lugar no podrían construirse emprendimientos comerciales tales como un supermercado y que el predio sería utilizado para la realización de Viviendas. Por más insistencia de los hinchas y dirigencia, el club ya estaba sentenciado. Luego de cuatro años de permanente clausura y sin poder utilizar el estadio para ningún fin, San Lorenzo es obligado y coaccionado a rematar sus tierras en 1983 en apenas 900 mil dólares.

El cruel negocio de Av. La Plata. Las tierras habían sido compradas por una empresa “fantasma’ y el municipio comenzó a dar marcha atrás con todas las intenciones que declaraba mediante sus Ordenanzas. Las calles nunca se abrieron y el complejo de viviendas indicado nunca fue construido. La estafa se concretó con la derogación de la ordenanza 38 696 en febrero de 1983. San Lorenzo había sido expropiado y coaccionado. Meses después, el predio fue vendido a la firma francesa Carrefour en 8 millones de dólares para la construcción de un supermercado”. 

Perdido el Gasómetro, San Lorenzo deambuló por varias canchas: Huracán, Boca Juniors, Ferrocarril Oeste, Vélez Sarsfield y otras. En diciembre de 1986 asumió una nueva comisión directiva encabezada por Fernando Miele que ratificó su promesa electoral de construir un estadio. El club contaba con las tierras del Parque Almirante Brown, un extenso triángulo delimitado por las avenidas Perito Moreno, Gral. Francisco Fernández de la Cruz y Varela. Antiguo bañado, con las villas miseria enfrente mismo del predio, era un sector poco atractivo del Bajo Flores que requería mucho trabajo para ponerlo en buenas condiciones. 

Cuando se escucharon los primeros rumores sobre la idea de construir un nuevo estadio de futbol en la Ciudad Deportiva, pocos creyeron que fuera cierto. Cuando se vieron las tareas de pilotaje para su basamento en el ángulo formado por las avenidas Perito Moreno y Varela, algunos se entusiasmaron. Cuando en 1989 lo Invisible se tornó tangible con la finalización de la Platea Norte, muchos se emocionaron. Así, entonces, se tomó verdadera conciencia de lo que había nacido y estaba creciendo. Si a esto le sumamos la conclusión de una de las tribunas cabecera y la iniciación de la otra, el asombro llegó a su límite máximo y todos creyeron. Quienes regían entonces los destinos del club pensaron que con la habilitación de una platea para 5 800 espectadores y una cabecera para 13 000 podían reinaugurar el estadio. La recaudación vendría muy bien para continuar la obra, pensaron atinadamente. Y así lo hicieron el 1º de mayo de 1993.

Mientras tanto los trabajos continuaban aceleradamente. Hacia fines de ese mismo año ya estaban concluidas casi todas las obras previstas para su inauguración oficial. Ellas eran la antedicha Platea Norte dividida en alta y baja, donde además se edificaron dieciséis palcos para diez personas cada uno y el presidencial para veinte, dieciocho cabinas de transmisión (dieciséis para radio y dos para La televisión) y ochenta y seis pupitres para el periodismo escrito en la zona central de la misma bandeja. Los vestuarios se ubicaron debajo de esa Platea Norte y fueron equipados con hidromasajes y gimnasio para el calentamiento precompetitivo de los jugadores. Cerca de allí, la intendencia del club, la sala de máquinas y los Sectores técnicos desde donde se comandarían las transmisiones Radiales y televisivas. En ese mismo sector se armaron las dependencias destinadas a policía y bomberos.

La Platea Sur para 6 500 espectadores sentados y la otra tribuna cabecera también habían quedado terminadas. Ambas cabeceras (Populares Este y Oeste) podían acomodar hasta un máximo de 28 000 espectadores. La primera, con entrada por Perito Moreno, se destinó a los locales; la Oeste, sobre la avenida Varela, para los visitantes. El estadio contaba con cuatro accesos perfectamente separados en cada uno de sus extremos para evitar el contacto entre las hinchadas rivales.

El campo de juego se previó con las medidas máximas permitidas, 110 por 70 metros, aunque después se lo redujo en su anchura. La iluminación artificial estaba dada por ochenta y ocho focos de 3500 vatios cada uno distribuidos en dos cintas lumínicas o parrillas ubicadas en lo alto de las plateas. Así estaban las cosas cuando se autorizó la inauguración del Nuevo Gasómetro, oficialmente denominado Pedro Bidegain en honor al presidente que había construido el viejo estadio de madera.

Los molinetes para el control de acceso y el gimnasio vendrían después. También los cuatro codos para unir todo el rectángulo de cemento. Una vez terminados estos últimos, San Lorenzo podrá recibir hasta 52 000 simpatizantes del buen fútbol. Tres ya han sido construidos.

El 16 de diciembre de 1993 no faltó nadie. Hombres y mujeres, grandes y chicos. Todos los cuervos se dieron cita en el flamante Estadio. Ni los más viejitos, que caminaron hasta allí gozando con sus nietos de la mano; ni los más pibes, en brazos de sus padres. Todas las edades estuvieron presentes. Muchos antes de las 21.30, hora fijada para el comienzo del partido inaugural con la Universidad Católica de Chile, largas caravanas de simpatizantes convergieron en el Bajo Flores. Y el cuervo volvió a ser local en su casa propia.

La Ley de Restitución Histórica fue aprobada. En el momento de escribir estas líneas (agosto de 2016), el fideicomiso marchaba exitosamente y los metros cuadrados seguían vendiéndose normalmente. Todo se encaminaba para que el club recupere el predio de Avenida La Plata y vuelva a Boedo.

Actividades deportivas que realizan:

Fútbol profesional 

Fútbol Amateur 

Fútbol femenino 

Básquet

Futsal masculino 

Futsal Femenino 

Fútbol Senior

Vóley Masculino 

Vóley Femenino 

Handball Masculino

Handball Femenino

Tenis

Hockey sobre césped

Hockey sobre patines

Patín artístico

Natación

Artes Marciales

Boxeo

Fitness y Musculación